Tengo una niña de ciudad dentro de una mujer que vive en el campo. Tengo un campo que es un jardin. Hay una gran araucaria y un limonero, y otros árboles que no figuran en contrato pese a ser lo más valioso. Sufren el cambio del clima, florecen a destiempo o mueren. Hago mi duelo. Tengo una algarabía de gorriones al levantarme. Hablo con pájaros que no veo y no sé su nombre. Tengo el cielo para olvidar. Hay un huerto con olor a tomates que rondan caracoles y escarabajos. Es fiesta cuando nos juntamos las amigas celebramos nuestra fortuna mientras arde la hoguera y nos dolemos con otras mujeres. El tiempo desfila con las hormigas. Mi soledad es música infinita. Mi corta familia vive en los ojos de mis perros, en este jardin que me recuerda al paraíso. Elena Egido